| La muñeca derecha y yo, una historia de amor y de odio. |
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| sábado, 31 enero 2009 | |
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Ya han pasado dos semanas desde que me hicieron el bricolaje en la mano. Como me dijo una gran amiga antes de la operación: “buena suerte para tu cortar-pegar-lijar”. Y así fue; cortar por aquí, lijar por allí y pegar por allá. El doctor Victor Galan quedó muy satisfecho con la operación y el trabajo realizado y claro, yo también. El próximo lunes me harán la última infiltración de plasma y tendré que estar otras dos semanas con el brazo encarcelado por una maldita férula que no me deja mover la muñeca. Si tengo decir la verdad, me cuesta mucho estarme quietecita…uf! Ahora toca ser positiva, tener ánimos, mantener la motivación y grandes dosis de paciencia. Tengo que darle mimos a la muñeca, y de eso tengo un montón. Que bonito, ¿eh? ¡Soy la ostia, que bien llevo la lesión! Pues hay veces que a Super Iratianda le ataca la criptonita y tiene que tirar de los ánimos que le mandan amigos, amigas y de la gente que quiero. La verdad es que se agradecen muy mucho esos ánimos. Sería muy fácil mentir y escribir palabras que no siento, pero no me gusta malgastar el valor de las palabras. Hoy ha salido el sol y he sentido envidia de aquellos que han ido a disfrutar del día a las rocas. No os equivoquéis, no era envidia sana, no. He sentido envidia cochina, pegajosa y verde. Si, si, lo admito sin ninguna vergüenza. Y yo mientras estudiando para ser una mujer de provecho en un futuro. Menos mal que el futuro todavía tardará un poco en llegar… |
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