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Lo que pasó en Sevilla 2008 PDF Imprimir E-Mail
martes, 07 de octubre de 2008

Esta cronica está escrita por una persona que vivió lo sucedido en Sevilla de primera mano.

 

Ningún competidor o competidora del circuito nacional niega que desde hace años las competiciones de la Copa y Campeonato de España cada vez dejan más que desear. Cada uno se presenta con diferentes objetivos pero todos quieren hacerlo lo mejor posible y demostrar de lo que son capaz. El Campeonato de España de Sevilla era uno de esos escaparates que escalador tiene para ello. Pero esta vez se han pasado.

Un escaparate de once metros de alto, ocho metros de largo y apenas desplomado no es ni mucho menos lo que una competición de estas características merece. Era un muro demasiado vertical, con pocas opciones para equipar las vías y con pocos agujeros. La desilusión de los competidores fue unánime al ver el muro en el que se iba a realizar la competición. Por otro lado la zona de aislamiento se encontraba justo detrás del muro de competición. Un panel de dos tres metros de alto y seis de largo para treinta competidores, por lo menos esta vez las presas estaban secas (no como en Oviedo). En cuanto a los aseguradores, recibieron un cursillo Express la noche anterior a la competición de cómo utilizar el gri-gri. No pasó nada serio pero hubo varias caídas muy peligrosas debido a su inexperiencia. Visto este panorama los comentarios entre los competidores empezaban a escucharse entre diferentes grupos.

 

Las vías propuestas para la semifinal fueron calentando todavía más el ambiente y se iba confirmando cada vez más que esta prueba de Sevilla estaba siendo una de las peores en estos  últimos años. El enfado venía ya de lejos. Una placa para las chicas, bastante rara y una vía de pasos aleatorios y selectivos para los chicos donde era imposible realmente ver el verdadero nivel de los competidores allí presentes.

 

Al finalizar la ronda clasificatoria varios competidores ya se habían organizado y habían decidido pronunciarse ante esta vergüenza de competición. La idea era aclarar las razones de la disconformidad ante este tipo de eventos y leer un comunicado ante el público. Por otro lado también decidieron plantarse y no competir en la final para darle más fuerza al acto de protesta. Se quiso poner una pancarta en la que se podía leer “No Somos Títeres” y “Por Una Competición Digna”. Esto alteró a los directivos que mandaron a un par de ‘gorilas’ con sus enormes bíceps y su pinganillo en la oreja para informar de que estaba prohibido poner pancartas y manifestar opiniones. Ante el plante de los competidores pronto les empezaron a llegar advertencias y amenazas de dos años de sanción en competiciones de ámbito nacional e internacional, la suspensión de pago a esponsorizados o que no se les iba a pagar el viaje a algunos de ellos. Ante este despliegue de reacciones inoportunas e inadecuadas los competidores tuvieron miedo. Al principio varias federaciones apoyaban a sus competidores, pero poco a poco las reacciones fueron cambiando y acabaron por obligar a sus escaladores a competir. Finalmete apareció Lluís López Leiro gerente de la Fedme con promesas de tener en cuenta la protesta y con la petición de que se llevara a cabo la final. Cada uno por sus razones la final se realizó con todos los finalistas menos Pablo Barbero que defendió su postura hasta el final.

 

La vía de las chicas se realizó poniendo varios agarres más a la vía de los chicos. Tampoco había mucho más sitio en ese muro para poder equipar otra vía. Ningún comunicado pudo ser leído y se hizo todo lo posible para que la protesta pasara desapercibida. En la nota de prensa de la Fedme ni siquiera hace un leve comentario de lo sucedido en el campeonato de España de Sevilla. Los competidores en todo momento dejaron claro que la protesta se hacia a favor de la escalada y no en contra de nadie en particular. Un triste suceso sin duda que no debería quedar en el olvido y que debería llegar a oídos de todos.

 
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