Este pasado fin de semana, el sábado se celebró en Oviedo la segunda prueba de la copa de España. A última hora Irati decidió presentarse a la prueba en vista de que la lesión va en buen camino, aunque todavía persisten los dolores. A pesar de las buenas sensaciones la recuperación no da mucho lugar a grandes planificaciones y las decisiones hay que tomarlas con sensaciones del día a día.
Irati quiso probar en Oviedo y le fue muy bien ya que consiguió el primer lugar. Está muy contenta y satisfecha con la actuación que hizo ya que la lesión no le dio grandes problemas. El objetivo era conseguir sensaciones positivas en competición de cara a la Copa del Mundo y lo ha conseguido.
En lo que al resto del equipo euskaldun Itziar Rodríguez ha conseguido por primera vez la cuarta plaza y Gorka Karapeto se colocaba en el podio en tercer lugar. Javier de la Fuente quedaba sexto y Antxon Zabala séptimo.
Este fin de semana pasado el lugar más seguro para huir de la lluvia era la zona de Huesca. Cerca de Vadiello San Martín de la Valdonsera fue la opción que escogimos Patxi, Josu, Zigor y yo, un precioso lugar que esconde una ermita visigótica en el fondo de un cañón. Nosotros nos quedamos a mitad de camino hacia el la ermita, donde se encuentran unos hermosos desplomes y chorreras con una veintena de vías con líneas interminables.
El sábado por la mañana salimos Josu y yo en la furgonetita hacia Salvatierra de Esca con ganas de escalar cuanto más vías mejor. Es una pequeña escuelilla que está muy cerca de Navarra, los bonitos pueblos de Burgi y Erronkari quedan muy cerca. Y rematamos el fin de semana de escalada bañándonos en un refrescante río. Buen plan, ¿eh?
Mi muñeca va a mejor poco a pocoy ya me deja apretar un poco más. El fin de semana en Salvatierra a sido emocionante, andar peleándome con los 7b+, notar los brazos petados y sentir como las yemas se vuelve de color rosa. Es emocionante sentir de nuevo la cabeza llena de ideas y planes.
Quizás parezca exagerado, solo he estado dos meses sin poder escalar y el título da a pensar que comienzo a caminar por la vertical por primera vez. Pero realmente es así como lo siento. En el momento que supe que tenia que hacer un reposo obligado las paredes se me vinieron encima y las horas, los minutos, los segundos…se me hacían eternos. Tenía tantas ideas y tantas ganas de hacer cosas…lo que es querer y no poder…uf!
Este sábado he vuelto a dar mis primeros pasos después de haber sufrido esa fatal rotura de “fibrocartílago triangular”, ese pequeño menisquillo de la muñeca que tanto temen los fisioterapeutas. Pues mi fisio ya le esta cogiendo el truquillo al asunto.
Bueno, pues eso, este sábado fui a Baldegobia y pasé el caluroso atardecer encaramada a unos pedazos de roca. En ese momento la mujer más feliz del mundo… ¡yo! Las vías me supieron a miel del Gorbea. “Que poco necesitamos para ser felices” me dije a mi misma mirando a mi compañero de cordada.
Tengo que reconocer que superar esta lesión ha sido una de las cosas más duras a las que me he enfrentado en este fugaz periodo de experiencias que llevo vivido hasta ahora. Pero por otro lado he tenido tiempo de reflexionar y de apreciar desde la distancia lo afortunada que he sido y que soy por conocer este mundo de la escalada y por haber podido saborear los tesoros que esconde.