Cómo combatir el aburrimiento en las residencias de ancianos confinadas tras el COVID-19

Uno de los sectores de nuestra población más afectados por el coronavirus es la población mayor. A los cuales  este virus  afecta de forma desmedida provocándoles desde neumonías a muertes.

 

Las residencias de ancianos en Madrid se han visto obligadas desde que se decretó el estado de Alarma a cerrar a cal y canto sus puertas, impidiendo las visitas de familiares, las salidas fuera del centro y en algunos casos las actividades grupales.

 

Todos aquellos ancianos que presenten síntomas han sido recluidos en sus habitaciones y solamente les pueden visitar los profesionales, médicos y enfermeras. Mientras que aquellos  que tienen buen estado de salud se ven con restricciones de contacto, límites de un metro de distanciamiento con sus compañeros, etc.

 

¿Cuáles son las principales consecuencias de este aislamiento?

 

Sin duda hay que decir que la cuarentena afecta a nuestros mayores, muchos de ellos ya sienten la soledad en las residencias al verse separados de su entorno conocido por  enfermedades o porque sus familiares no pueden hacerse cargo de ellos.

 

Por lo cual, la falta de visitas hace que su situación de desconsuelo pueda agudizarse aún más, causándoles problemas de apetito,  apatía, un estado de ánimo bajo hasta  el  empeoramiento de su estado de salud y físico.

 

Por otra parte muchos de ellos, dada su edad o por problemas y trastornos de memoria no son capaces de entender la  situación. Y ya han dado problemas al personal queriendo romper la cuarentena o pensando que se les retenía en contra de su voluntad.

 

¿Qué hacer para que esta situación sea lo  más llevadera posible para ellos?

 

Sin duda la soledad y el aburrimiento son los peores enemigos en las residencias de mayores en Madrid. A falta de clases colectivas y con las limitaciones de movimiento muchos han visto como la sombra del aburrimiento caía sobre ellos, provocándoles apatía y tristeza.

 

Pero hay muchas actividades que podemos hacer aún estando encerrados y que además les ayudará a mantenerse ocupados, a ejercitarse tanto física como mentalmente. Te proponemos un par de juegos y actividades que se pueden hacer dentro de las residencias:

 

Las residencias que dispongan de salas comunes bastante amplias en las que puedan estar más de cinco ancianos a la vez sin superar el metro de distancia de cercanía podrán organizar concursos de karaoke o de chistes por equipos.

 

Así evitaremos aglomeraciones, de cinco en cinco se elegirá al mejor de varios grupos y al final competirán los mejores de todos los grupos que se hayan presentado. El personal será el juez y quien gane tendrá un premio especial como por ejemplo elegir postre durante una semana entera.

 

Otra modalidad serán los murales, en este caso el contacto es mínimo, ya que los ancianos podrán dibujar cada uno en su habitación algo o hacer un relato corto. Estas obras se expondrán una vez que acabe la crisis en un mural enorme que podrán ver todos como recuerdo.

 

Las videollamadas además de hablar con la familia sirven para pasar tiempo con ellos, la mayoría de residencias en Madrid cuentan con WIFI en sus instalaciones. Con lo cual podremos aprovechar y jugar un tres en raya o un ajedrez online con ellos desde nuestras casas.

 

Para las residencias que cuenten con televisiones dentro de las habitaciones una muy buena idea será implantar clases de Pilates, Yoga o Zumba online o con una clase grabada y en pen.

 

Así cuando alguno de los mayores quiera ejercitarse solamente tendrá que encender su televisión, podrán mantenerse en forma y desde la habitación.

 

Y sin duda una de las iniciativas que más nos ha encantado, y que ya se hacía anteriormente en alguna residencia es la de teatro improvisado por habitaciones. Hay enfermeras y personal de las residencias que elabora funciones privadas diarias.

 

Así van de habitación en habitación representando microteatros, haciendo que los mayores se rían, permanezcan intrigados o participen también en la obra. Estos microteatros, aunque no duren más de media hora les hacen olvidarse por un momento de su aislamiento.

 

Está claro que el ser humano saca lo mejor de sí mismo en las peores situaciones, y qué mejor ejemplo que el de todos los cuidadores de las residencias de ancianos en Madrid. Que además de hacer su trabajo ponen todo el empeño del mundo en que los mayores no noten en ningún momento el aburrimiento, las medidas de confinamiento o se encuentren solos.